Todas las personas formamos parte de un sistema familiar al que también pertenecen nuestros padres, hermanos, tíos y generaciones pasadas. Para entender las actitudes o dificultades de uno de sus miembros es bueno ver la conexión con el resto de los componentes de la familia, así como con los hechos sucedidos y con los valores y creencias que se han desarrollado en dicho sistema.
En todas las familias ocurren hechos difíciles de asumir porque conllevan dolor (muertes tempranas, asuntos de guerra, suicidios, abortos, abusos, violencia, etc.), o bien situaciones a las que no vemos ninguna solución (adicción, bulimia, enfermedad, depresión...). Si hay mucha dificultad para aceptar o resolver lo sucedido es posible que un miembro de una generación posterior se vea involucrado de forma involuntaria en el mismo patrón de conducta, así como en otras pautas destructivas o de infelicidad.

La Constelación Familiar es una herramienta terapéutica vivencial donde el cliente expresa su demanda -su objetivo- y el terapeuta le pide que escoja de entre las personas presentes en la sala a los miembros de su familia. En este sentido, es importante que aporte información sobre los hechos sucedidos en el sistema familiar. Mediante la Constelación emerge a la luz el origen de lo que genera el desorden en la familia, y se aporta caminos para la solución, para la reconciliación consigo mismo y con sus seres queridos.
Ante todo se trata de respetar el destino a menudo trágico de nuestros parientes, abandonando el deseo amoroso inconsciente de seguirlos en su desgracia. Ello permite permanecer en un lugar sano –no autodestructivo- donde el amor sea fuente de felicidad y no de sufrimiento.
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