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SALUD CREATIVA
Recursos y Habilidades personales y profesionales
Gestión del estrés IntensivoGestión del estrés IGestión del estrés II
Gestión del estrés
    
 
Este curso nace de la necesidad creciente de encontrar nuevos medios y conocimientos diferentes de los habituales orientados específicamente a la formación técnica aplicada a la actividad profesional que desarrolla un individuo.
 
Las bajas laborales por estrés aumentan, bien sea o no evidente, que el colaborador no puede continuar su actividad por diferentes síntomas que  tienen  relación directa con el ambiente y el entorno en el que se desenvuelve.
 
SALUD CREATIVA presenta un curso práctico, con un enfoque ameno -sin dejar de ser por ello serio y eficaz- experiencial y novedoso, que aporta recursos de diversas corrientes orientados al cuidado del principal motor de cualquier organización: las personas.
 
Todos las propuestas que ofrecemos están enfocadas a potenciar las habilidades adecuadas en función de las necesidades de la empresa o el colectivo interesado.
 
Esto quiere decir que desarrollamos programas personalizados y adaptados según demanda.
 
 
El equipo de SALUD CREATIVA se desplaza  por toda España para realizar las diversas formaciones.
 
Asímismo, disponemos de un espacio rodeado de naturaleza con sala y terraza, en la zona de Blanes (provincia de Girona), del que pueden disponer aquellas organizaciones que así lo deseen.
 
 
                   
 
  
  
       Tel.  93 765.04.38  -  685.365.860       info@saludcreativa.com        
 
 
 
Hemos oido hablar mucho sobre el estrés, ¿qué sabemos más concretamente sobre este fenómeno?
 
En un principio, podríamos definir el estrés como un estado permanente en el que hemos sobrepasado nuestros límites, bien físicos, mentales o emocionales. Para comprender por qué llega el estrés, hemos de saber que éste se basa en un antiguo mecanismo con el que contaban nuestros antepasados de las épocas más primitivas y que gracias a él podían hacer frente a los peligros del medio en el que vivían.
  
¿Qué ocurría cuando un hombre de entonces se hallaba en una situación en la que su vida peligraba? Su cuerpo experimentaba toda una serie de cambios que lo preparaban para dos acciones: atacar o huir. Fuera cual fuera la acción que emprendiera -atacar con toda su fuerza o huir corriendo velozmente- cuando finalizaba aquella situación, su cuerpo retornaba al equilibrio, volvía a partir de cero.
 
Este mecanismo, miles de años después, sigue sucediendo de la misma manera. Nuestro cuerpo sigue respondiendo igual ante un reto, frente a una exigencia exterior o interior superior a nuestras capacidades del momento. Nuestro cuerpo no se ha adaptado a vivir "sin peligros" reales.
 
¿Qué es lo que ocurre cuando suena la alarma del estrés? La respuesta es que nos encontramos con una elevada cantidad de adrenalina y cortisol (hormonas presentes en este fenómeno) en el torrente sanguíneo que a su vez aumenta y aporta un mayor flujo de sangre a los músculos de piernas y brazos sobre todo, el corazón bombea más rápido; esto entre otras modificaciones que tienen lugar.
 
El inconveniente surge cuando ni atacamos ni huimos y nos quedamos con toda esa modificación fisiológica. Si el periodo de estrés es prolongado, podemos padecer alteraciones como dolor de cabeza, migrañas, eczemas, rigidez muscular, problemas digestivos, hipertensión -entre los síntomas físicos- y mal humor, irritabilidad, pocas ganas de relacionarnos, inapetencia sexual -entre los síntomas de conducta.
 
No todo lo relacionado con el estrés es negativo. Una cierta dosis de éste aumenta la atención y el grado de conciencia que podamos tener de las cosas. Es el llamado estrés bueno (eustrés).
 
También habría que especificar que nuestro estrés (el negativo o distrés) no siempre surge de la misma forma. Esto es, podemos hablar de causa física, emocional y/o mental, aunque sí es cierto que donde quiera que empieze, el estrés afecta al individuo en general:
- si pasamos cuatro horas en una máquina de hacer ejercicio y no estamos preparados para ello, lo más probable es que el corazón -además de otros órganos, se estrese, acabe la sesión agotado y en consecuencia no tengamos ganas de hacer nada más el resto del día que pasaremos en un estado de apatía
 - si sufrimos la ruptura de una relación, eso conllevará una serie de emociones más o menos fuertes que irremediablemente influirán en los aspectos mental y físico
 - si soportamos una gran presión en el trabajo además de las responsabilidades que podamos tener en el hogar, eso también repercutirá en otros aspectos de nuestra persona
 
De aquí deducimos que el estrés no es para todos igual. Depende de la constitución física de cada individuo, de su modo de ver el mundo, de lo que sea capaz de soportar, de sus creencias, etc. Lo que sí es común son los síntomas que cada uno vivirá en mayor o menor grado.
 
Una vez en este punto, podemos pensar qué hacer para aliviar los efectos negativos de este proceso. No se trata tanto de anular el estrés que difícilmente podremos evitar que ocurra. Lo que sí podemos hacer es mantenerlo a niveles sostenibles, de modo que no nos perjudique.
 
Cuando estamos en un estado positivo, las situaciones tienden a fluir, transcurren casi solas y nos convertimos en personas creativas e ingeniosas sin más remedio. Los estados negativos por lo general bloquean nuestras habilidades y capacidades.
 
Aprovechemos nuestros recursos y utilizemos los instrumentos propios de nuestra especie -la infinita imaginación y creatividad- para reconciliarnos con nosotros mismos  y descubrir nuestra excelencia.
 
María Rosa Parés Giralt
 

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